
Tras meses de especulaciones y rumores cruzados, el primer dispositivo físico de consumo de OpenAI empieza a tomar forma. La compañía liderada por Sam Altman trabaja en un altavoz inteligente sin pantalla, con un diseño circular que recuerda a una rosquilla y un tamaño similar al de un disco de hockey. Según la información publicada por Bloomberg, el dispositivo se presentará como un ordenador centrado en inteligencia artificial, capaz de ayudar en tareas cotidianas y de mantener conversaciones fluidas con el usuario.
El proyecto, desarrollado en colaboración con el estudio LoveFrom de Jony Ive, el célebre diseñador del iPhone, apuesta por un enfoque diferenciador frente a los altavoces inteligentes actuales. El dispositivo funcionará con batería, estará pensado para llevarse de una habitación a otra con una sola mano y contará con un sistema de piezas móviles que se desplazarán de forma autónoma para indicar cuándo está respondiendo o interactuando. El precio estimado se sitúa entre 300 y 400 dólares, una franja que lo coloca por encima de la mayoría de los altavoces del mercado, aunque por debajo de un iPhone estándar.
Un diseño vivo y dinámico

El aspecto más llamativo del dispositivo será su capacidad para transmitir sensación de vida a través de piezas móviles y luces LED. Las fuentes consultadas por Bloomberg aseguran que el altavoz incorporará elementos mecánicos que se moverán por sí solos, acompañados de luces que se encenderán para señalar cuándo está escuchando. Este enfoque busca que el objeto se perciba como algo más cercano y orgánico que los altavoces estáticos actuales, dominados por Amazon y Google.
El dispositivo contará con rejillas de altavoz, micrófonos, cámaras y sensores ambientales. Estos componentes permitirán a la inteligencia artificial percibir el entorno del usuario en tiempo real, ofreciendo un contexto visual y auditivo continuo. La idea es que el asistente aprenda con el tiempo las rutinas y preferencias de cada persona, adaptando sus respuestas y comportándose de forma cada vez más parecida a un interlocutor humano. El modo de voz de ChatGPT servirá como base, aunque con modelos más avanzados para lograr una interacción más natural.
Precio y disponibilidad en el mercado
El lanzamiento está previsto para 2027, aunque la compañía lleva tiempo intentando acelerar los plazos. El precio de entre 300 y 400 dólares (aproximadamente 260 y 347 euros) sitúa al dispositivo en una gama premium, muy por encima de los altavoces de entrada de Amazon, que rondan los 40 dólares, o de los modelos más caros de Google, que apenas superan los 200. OpenAI tendrá que justificar ese sobreprecio con capacidades perceptiblemente superiores a las de Alexa o Google Assistant.
El dispositivo está diseñado para funcionar en diferentes posiciones: en la mano del usuario, sobre una mesita de noche o en la encimera de la cocina. Su formato compacto y su batería integrada lo convierten en un asistente portátil para el hogar, una categoría que Apple no ha explorado con su línea HomePod, que requiere conexión eléctrica fija. Esta diferencia podría ser clave para que OpenAI se posicione en un nicho aún sin cubrir.
La sombra de la demanda de Apple
El desarrollo del altavoz avanza en plena batalla legal con Apple. La compañía de Cupertino acusa a OpenAI de haber contratado a más de 400 empleados, incluidos antiguos ejecutivos de diseño, y de haber solicitado a un proveedor habitual de Apple que desarrollara una técnica de acabado metálico similar a la que utiliza la propia Apple. Según la demanda, OpenAI habría engañado al proveedor haciéndole creer que contaba con el permiso de Apple para usar esa técnica confidencial.
OpenAI ha calificado las acusaciones de «vagas» y «especulativas», y ha presentado una moción para desestimar la demanda. La compañía sostiene que su dispositivo es «algo completamente nuevo y diferente» a cualquier producto de Apple, y que no utiliza ningún secreto comercial. Sin embargo, una eventual orden judicial en contra podría complicar el lanzamiento del producto. A pesar de la incertidumbre legal, las fuentes internas aseguran que el proyecto avanza a toda velocidad.
La entrada de OpenAI en el hardware representa un desafío operativo importante. La compañía, conocida por sus avances en inteligencia artificial, tendrá que gestionar fabricación, distribución, soporte posventa y mantenimiento, algo que hasta ahora recaía en terceros. La popularidad de ChatGPT puede facilitar el acceso al mercado, pero la rentabilidad de un dispositivo físico dependerá de su capacidad para ofrecer una experiencia única y justificar su precio.
En el contexto europeo, el lanzamiento de este altavoz podría generar expectación entre los usuarios interesados en la inteligencia artificial, aunque también plantea interrogantes sobre privacidad y tratamiento de datos. La combinación de cámaras, micrófonos y sensores ambientales en un dispositivo siempre activo exigirá a OpenAI explicar con claridad cuándo escucha el equipo, qué información conserva y cómo se procesa. La confianza de los consumidores será clave para el éxito del producto.
Por último, el altavoz inteligente de OpenAI representa una apuesta arriesgada en una categoría con un historial comercial irregular. Los altavoces inteligentes se han popularizado, pero no siempre han generado beneficios para sus fabricantes. OpenAI confía en que su tecnología de voz avanzada y el diseño de Jony Ive marquen la diferencia. El tiempo dirá si esta apuesta se convierte en un éxito o en un nuevo capítulo de una historia llena de incertidumbres.
