Por qué muchos usuarios aún no se atreven a instalar iOS 26 en su iPhone

  • Un estudio de SellCell revela que una parte notable de usuarios aún no ha instalado iOS 26 pese a ser compatible.
  • La principal causa es el desconocimiento de que la actualización está disponible, por encima del rechazo a Liquid Glass.
  • Persisten las dudas sobre rendimiento, batería y el nuevo diseño, aunque Apple ha ido lanzando parches y ajustes.
  • Muchos propietarios de iPhone, sobre todo con modelos antiguos, optan por quedarse en iOS 18 mientras esperan una versión más pulida.

Actualización iOS 26 en iPhone

La llegada de iOS 26 no está despertando el mismo entusiasmo que otras grandes versiones del sistema de Apple. Aunque la actualización lleva meses disponible, una parte considerable de los propietarios de iPhone sigue sin dar el salto, a pesar de que sus dispositivos son compatibles y de que Apple ha ido puliendo errores con varias revisiones menores.

Un estudio reciente de SellCell, basado en encuestas a usuarios, pone cifras a una sensación que ya se venía percibiendo en foros y redes sociales: la adopción de iOS 26 va por detrás de la que tuvo iOS 18 en un periodo similar. Más allá de las estadísticas, el informe detalla cuáles son las principales razones que están frenando la actualización.

Un estudio revela por qué muchos iPhone siguen sin iOS 26

Según el informe de SellCell, elaborado a partir de una muestra de unos 2.000 usuarios de iPhone, alrededor de un 22 % afirma no haber instalado todavía iOS 26 a pesar de que su móvil lo soporta. No es una muestra gigantesca, pero sí lo bastante amplia como para detectar tendencias y miedos recurrentes entre los usuarios.

Lo más llamativo es que, contra todo pronóstico, el problema principal no es el nuevo diseño ni los posibles errores iniciales. El estudio apunta a que un 28 % de los encuestados simplemente no sabía que iOS 26 estaba disponible. Es decir, buena parte de quienes siguen en versiones anteriores no han actualizado por pura falta de información, no por rechazo consciente.

Este dato resulta especialmente curioso si pensamos que iOS 26 lleva meses en circulación y que las alertas de actualización suelen aparecer de forma bastante visible. Aun así, parece que una porción del público no presta atención a los avisos del sistema o desconfía de ellos, dejando la instalación para más adelante y, en muchos casos, olvidándose por completo.

En paralelo, el informe de SellCell también constata que Apple no ha publicado todavía cifras oficiales de adopción de iOS 26, algo que ayudaría a poner en contexto estos porcentajes y a comparar con ciclos anteriores. Hasta que eso ocurra, la percepción general se construye, sobre todo, a partir de encuestas independientes y de la conversación en Internet.

Liquid Glass: el nuevo diseño que genera dudas

Uno de los cambios más visibles de iOS 26 es la introducción de Liquid Glass, el nuevo lenguaje de diseño que apuesta por transparencias, efectos de desenfoque más agresivos y una estética muy distinta a la de iOS 18. Este cambio ha llegado a prácticamente todos los sistemas de Apple y no ha dejado indiferente a nadie.

Aunque el estudio de SellCell refleja que Liquid Glass no es el factor número uno para no actualizar, sí aparece entre los motivos de quienes se muestran más reticentes. Muchos usuarios temen que, con tanto efecto visual, el contenido resulte más difícil de leer, sobre todo en ciertas condiciones de luz o en pantallas de menor tamaño.

Otra preocupación recurrente es la sensación de que no se puede desactivar por completo este nuevo estilo. El diseño, en mayor o menor medida, está presente en todo el sistema, y no todos los propietarios de iPhone están cómodos con esta imposición estética. Para parte del público, el cambio resulta demasiado brusco frente a la sobriedad de iOS 18.

Consciente del ruido generado, Apple ha ido reaccionando con distintas actualizaciones menores. Desde las primeras versiones de iOS 26 se han introducido ajustes específicos para mejorar la legibilidad de textos y botones, especialmente en zonas sensibles como la pantalla bloqueada o el centro de notificaciones.

Cómo ha intentado Apple suavizar Liquid Glass

En la versión inicial de iOS 26.0 ya se modificó la forma de mostrar las notificaciones, añadiendo una capa translúcida oscura que facilita la lectura del texto frente a fondos muy claros o muy recargados. La idea era reducir el impacto del fondo dinámico sin renunciar por completo al nuevo enfoque visual.

Con iOS 26.1, Apple fue un paso más allá e incorporó la opción de cambiar el fondo totalmente transparente por uno traslúcido, que mantiene parte del estilo de iOS 26 pero se acerca más al comportamiento anterior de iOS 18. Esta alternativa hace que muchos elementos de interfaz sean más reconocibles a simple vista.

Posteriormente, en iOS 26.2, se añadió un control de intensidad de las transparencias, de forma que el usuario puede graduar cuánto quiere que se note el efecto Liquid Glass. Esto resulta especialmente útil para ver con claridad la hora, las notificaciones o los widgets en la pantalla de bloqueo.

Además, dentro del apartado de accesibilidad, Apple incluye ajustes adicionales que permiten reducir aún más la transparencia y los efectos de movimiento. Para quienes tienen problemas de visión o simplemente prefieren una interfaz más estática y clara, estas opciones ayudan a mitigar buena parte de las quejas iniciales.

Con todos estos cambios sobre la mesa, Liquid Glass sigue formando parte central de iOS 26, pero ya no es tan “extremo” como en las primeras betas. Aun así, hay usuarios que no terminan de fiarse y prefieren quedarse en un entorno más familiar, al menos hasta que Apple consolide una versión más estable y con menos sobresaltos visuales.

Rendimiento y batería: los sospechosos habituales en cada actualización

Cada vez que Apple lanza una nueva gran versión de iOS, se repite el mismo patrón: aparecen quejas sobre bajadas de rendimiento y problemas de batería. iOS 26 no ha sido una excepción y, en los primeros compases, hubo usuarios que reportaron cuelgues esporádicos, pequeños tirones al desplazarse por la interfaz y consumos anómalos.

El estudio de SellCell recoge que en torno a un 23-24 % de quienes no han actualizado cita el temor a perder fluidez o autonomía como una de las razones para mantenerse al margen. No siempre se trata de experiencias directas: muchas veces basta con leer unos cuantos comentarios negativos para que el usuario medio decida esperar unas versiones más.

Conviene recordar, no obstante, que numerosas pruebas comparativas han mostrado que, en la mayoría de modelos compatibles, los iPhone terminan yendo más rápidos con las últimas versiones de iOS 26, especialmente una vez que el sistema ha terminado los procesos internos de indexación y organización de datos tras la actualización.

Con la batería ocurre algo parecido. Las primeras compilaciones de iOS 26 fueron señaladas por un consumo más elevado, sobre todo en los primeros días tras la instalación, cuando el sistema realiza tareas en segundo plano. Sin embargo, con el paso a iOS 26.2 y la posterior 26.2.1, muchos de esos picos de gasto energético se han ido reduciendo.

En cualquier caso, la realidad es que no hay dos usos iguales de un iPhone. El impacto de una actualización depende de las apps instaladas, de cuántas horas se pasa con la pantalla encendida, de si se juega mucho, de si se usa el móvil como punto de acceso y de decenas de factores más. Por eso, mientras algunos usuarios ven mejoras, otros perciben justo lo contrario.

Por qué una instalación “limpia” puede marcar la diferencia

Para quienes ya han instalado iOS 26.2.1 y notan que el dispositivo va peor, hay una recomendación que suele dar buenos resultados: hacer una instalación limpia del sistema. En la práctica consiste en restaurar el iPhone a valores de fábrica y configurarlo de nuevo como si fuese un dispositivo recién sacado de la caja.

Este proceso se puede iniciar desde Ajustes > General > Restablecer y requiere algo de paciencia, porque implica volver a descargar todas las aplicaciones y revisar los ajustes que se tuvieran personalizados. Pese a lo engorroso, permite eliminar archivos basura y restos de versiones anteriores que, con el tiempo, pueden provocar problemas de rendimiento.

Lo importante es que, si se trabaja con iCloud, no tiene por qué perderse información. Calendarios, contactos, notas, recordatorios, fotos y vídeos quedan sincronizados en la nube y pueden recuperarse sin necesidad de restaurar una copia de seguridad completa, lo que reduce el riesgo de arrastrar errores antiguos.

Tras unos días de uso normal después de esta restauración, el sistema suele recalcular de forma más ajustada el estado real de la batería y el consumo medio, lo que permite comprobar si los problemas que se notaban venían realmente de iOS 26 o de una acumulación de datos y configuraciones heredadas.

En resumen, para muchos usuarios avanzados, esta instalación limpia se ha convertido en una especie de “puesta a cero” recomendable cada cierto tiempo, especialmente cuando se da el salto a versiones importantes como iOS 26 y se busca la mayor estabilidad posible.

Los que prefieren quedarse en iOS 18… con el beneplácito de Apple

Mientras Apple insiste en llevar a la mayor parte de usuarios a iOS 26, la compañía es consciente de que hay un grupo significativo que prefiere seguir en iOS 18. No hablamos solo de quienes tienen modelos antiguos que ya no pueden actualizar, sino también de quienes, pudiendo dar el salto, optan por permanecer en terreno conocido.

Para todos ellos, Apple ha lanzado recientemente iOS 18.7.4, una actualización centrada en parches de seguridad. Esta versión está dirigida tanto a los iPhone que no son compatibles con iOS 26 (como los XS, XS Max o XR) como a quienes, por decisión propia, no quieren adoptar todavía la nueva gran actualización.

La existencia de esta rama paralela pone de manifiesto que Apple no abandona de golpe las versiones anteriores, sino que sigue corrigiendo vulnerabilidades críticas durante un tiempo razonable. Esto resulta especialmente relevante en Europa, donde la normativa y las expectativas de los usuarios en materia de seguridad son cada vez más exigentes.

Al mismo tiempo, en Cupertino ya se trabaja en iOS 27, una versión que se perfila como más continuista en lo visual, pero con una fuerte apuesta por la inteligencia artificial y una Siri más avanzada. La idea sería repetir, en cierto modo, lo que en su día supuso iOS 12 en términos de estabilidad: menos fuegos artificiales y más refinamiento.

Este contexto hace que muchos usuarios, sobre todo en España y el resto de Europa, estén valorando si compensa pasar ahora por los cambios de iOS 26 o si es mejor esperar a una futura iteración en la que el sistema llegue más redondeado y con menos cambios gráficos discutidos.

Con todo lo anterior, la situación actual puede resumirse en varios bloques claros: un grupo de usuarios que no ha actualizado por puro desconocimiento, otro que se muestra prudente por miedo a perder rendimiento, batería o comodidad de uso, y un tercero que, aun sabiendo que iOS 26 ofrece mejoras y parches importantes, prefiere aguardar a ver cómo evoluciona el sistema o mantenerse en iOS 18 con las últimas correcciones de seguridad.

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