La idea de un MacBook barato de Apple lleva años sobrevolando los pasillos de Cupertino y los foros de usuarios. No es un concepto nuevo, pero por fin empieza a tomar forma gracias a múltiples filtraciones y referencias en el propio software de la compañía, que dibujan un portátil más asequible pensado para llegar a quienes hoy miran al ecosistema Mac desde la barrera.
Este futuro modelo se colocaría por debajo del actual MacBook Air, ocupando ese hueco de «portátil de entrada» que Apple no termina de cubrir desde que desaparecieron los antiguos MacBook blancos de policarbonato y el MacBook de 12 pulgadas. La diferencia ahora es que la compañía cuenta con sus propios chips y una experiencia previa que le está sirviendo para evitar tropezar dos veces con la misma piedra.
De los prototipos cancelados al nuevo MacBook de bajo coste
Las pistas más claras sobre este MacBook económico han llegado desde donde menos cabría esperar: el código de los propios sistemas de Apple. En un kit de depuración del kernel se han encontrado referencias a un dispositivo con nombre en clave J267, un portátil que habría montado el chip A15 del iPhone 13 y solo 4 GB de memoria RAM, y que nunca llegó a ver la luz.
Aquel intento se habría descartado precisamente por limitaciones de rendimiento en macOS. El A15 es más que suficiente para un iPhone, pero en un ordenador con multitarea real, varias aplicaciones abiertas y navegación intensiva, esos 4 GB de RAM habrían provocado tirones constantes, acceso continuo al almacenamiento y una experiencia poco digna de un Mac. Sobre el papel, era un equipo barato; en la práctica, habría sido un quebradero de cabeza.
La situación cambia por completo con la referencia más reciente, identificada como J700, asociada a un portátil con chip A18 o A18 Pro y 8 GB de memoria unificada. Este salto de especificaciones implica ponerse a la altura del M1 en rendimiento multinúcleo y superarlo en tareas de un solo núcleo, lo que acerca mucho más este proyecto a lo que la mayoría espera de un ordenador de uso diario.
En otras palabras, la propia Apple habría optado por esperar a una generación de chips «de iPhone» suficientemente madura como para mover macOS con solvencia. Esa espera explicaría por qué el supuesto MacBook barato no ha llegado antes al mercado y por qué ahora vuelve a sonar con más fuerza.
Diseño, tamaño y materiales: un portátil pequeño y muy portátil

Las filtraciones coinciden en que este nuevo modelo apostará por un formato de entre 12 y 13 pulgadas, con muchos analistas apuntando a las 12,9 o 13 pulgadas como tamaño más probable. Estaríamos ante un equipo muy compacto, pensado para moverse con facilidad entre casa, oficina, universidad o incluso el tren, algo que recuerda inevitablemente al MacBook de 12 pulgadas de 2015.
A nivel estético, se espera que su línea siga de cerca al MacBook Air actual, con un diseño delgado, peso muy contenido y un chasis de aspecto premium. La diferencia podría estar en los materiales y acabados: se habla de una estructura que combine aluminio con partes en plástico de buena calidad para recortar costes sin que el portátil dé la sensación de ser un producto «barato» en la mano.
También está sobre la mesa la estrategia de los colores. Apple suele reservar los tonos más sobrios para sus gamas altas y dejar los colores más vivos y llamativos para los dispositivos de entrada. No sería extraño que este MacBook barato llegase en opciones como amarillo, azul o rosa junto a variantes más discretas, como plateado o un tono gris claro, siguiendo la línea de lo que ya vemos en iPad y algunos modelos de iMac.
Por dimensiones y peso, todo apunta a un portátil muy manejable para quienes priorizan la movilidad por encima de la potencia bruta. Eso sí, una pantalla de 12,9 pulgadas se sitúa justo en el límite de lo cómodo para trabajar durante muchas horas, por lo que será clave cómo resuelva Apple los marcos, la resolución y el tratamiento del panel.
Especificaciones filtradas: chip A18 Pro, memoria y almacenamiento
La hoja técnica que se ha ido dibujando en distintos informes habla de una pantalla LCD de alrededor de 12,9 pulgadas con resolución QHD+, suficiente para ofrecer una nitidez adecuada en textos y contenido multimedia sin disparar el consumo. No habría tecnología MiniLED ni OLED, algo lógico en un modelo que busca ajustarse de precio.
En el corazón del equipo se situaría un SoC Apple A18 Pro, el mismo que se espera en los iPhone 16 Pro y Pro Max. Este chip contaría con una CPU de seis núcleos (dos de alto rendimiento y cuatro de alta eficiencia) y una GPU de seis núcleos gráficos. En pruebas sintéticas, su rendimiento en monohilo se coloca por encima del M1 y, de media, su potencia combinada en CPU y GPU queda ligeramente por encima del primer chip Apple Silicon para Mac.
Donde sí se notaría la diferencia frente a los portátiles actuales de gama media y alta es en la comparación con el chip M4 del MacBook Air de 13,6 pulgadas. Ahí el salto de potencia es grande a favor del M4, lo que encaja con la idea de que este nuevo MacBook de bajo coste asumirá sacrificios en rendimiento para abaratar su precio final y no canibalizar al Air.
En memoria, las filtraciones apuntan a una configuración base de 8 GB de RAM unificada. Es la cantidad mínima para garantizar compatibilidad con Apple Intelligence y un uso fluido con tareas tipo navegación web, ofimática, gestión de correo y algo de edición ligera. Aun así, no deja de ser un recorte importante si pensamos en la vida útil del equipo o en perfiles que abren muchas apps a la vez.
El almacenamiento partiría de 256 GB de NAND Flash, suficiente para la mayoría de usuarios que tiran de nube y servicios online. No obstante, todo indica que la unidad sería más lenta que la de los MacBook Air más recientes, otra concesión esperable en un producto que busca rebajar costes en todos los frentes posibles sin romper la experiencia general de uso.
Precio objetivo y posición en el catálogo de Apple
La pieza clave del puzle es, evidentemente, el precio. En Estados Unidos se habla de un rango de entre 599 y 699 dólares para la configuración base, lo que situaría a este MacBook muy por debajo del actual MacBook Air de 13,6 pulgadas, que parte oficialmente de 999 dólares aunque suele verse rebajado en ofertas puntuales.
Si trasladamos estas cifras al mercado europeo, y teniendo en cuenta el IVA, aranceles y la política habitual de precios de la compañía, lo razonable sería que el MacBook barato se moviese entre los 599 y 699 euros en España para el modelo más básico. Colocarlo por encima de esa horquilla lo dejaría demasiado cerca del Air, haciendo que compense ahorrar un poco más para acceder al chip M4 y un conjunto general más potente.
El contexto no es sencillo para Apple: el iPad Air ya parte de 699 euros en España sin contar el Magic Keyboard, que dispara la factura si queremos usarlo como sustituto de portátil. La gran incógnita es si la compañía está dispuesta a vender un MacBook completo, con teclado integrado y macOS, por un precio igual o incluso inferior al de su tablet de gama media.
Este dilema se mezcla con la estrategia de «tres niveles» que Apple ya sigue en otros productos: iPhone base, modelo intermedio (Plus o Air) y versión Pro; lo mismo en iPad, con iPad, iPad Air y iPad Pro. En Mac, de momento solo existen las gamas Air y Pro, sin ese modelo de entrada que haga de puente para quienes quieren un portátil Apple sin llegar a los precios actuales.
Todo apunta a que este MacBook barato llegaría para encajar justo en ese escalón que falta, plantando cara a los Chromebooks en el sector educativo y a los portátiles de bajo coste con Windows, pero manteniendo la experiencia de macOS y las ventajas del ecosistema. El equilibrio entre prestaciones y precio será, aquí, más decisivo que nunca.
Fecha de lanzamiento y horizonte para 2026
En lo referente al calendario, las fuentes más citadas sitúan este nuevo portátil en la primera mitad de 2026. El analista Ming-Chi Kuo asegura que el equipo habría entrado ya en producción, con una ventana de lanzamiento que iría del primer trimestre al mes de marzo, mientras que otras filtraciones hablan simplemente de un estreno en la primera mitad del año.
En paralelo, distintas referencias señalan a la primavera de 2026 como momento clave para una oleada de productos más asequibles dentro del catálogo de Apple, entre los que se incluiría este MacBook de bajo coste. Como siempre ocurre en estos casos, hay margen para retrasos, cambios de estrategia e incluso cancelaciones, pero el ruido en torno a este modelo es mayor que en intentos anteriores.
Para muchos usuarios de Mac en Europa, 2026 se perfila como un buen momento para renovar equipos secundarios o dar el salto desde un PC antiguo. No todo el mundo necesita la potencia de un MacBook Pro ni siquiera la del MacBook Air M4, y un portátil ligero, más pequeño y con un precio algo más ajustado podría encajar mejor con un uso centrado en navegación, ofimática, videollamadas y tareas ligeras de creación de contenido.
En ese escenario, el futuro MacBook barato se plantea como una opción especialmente atractiva para familias, estudiantes y profesionales que buscan un segundo ordenador. No tanto por ofrecer lo último en rendimiento, sino por completar el ecosistema Apple con un portátil más accesible sin renunciar a la integración con iPhone, iPad y el resto de servicios de la compañía.
Si se cumplen las previsiones de precio y especificaciones, este modelo podría recuperar parte de la filosofía de aquellos MacBook que cualquiera podía plantearse comprar, pero con la experiencia acumulada de los Apple Silicon y evitando los errores de hardware y posicionamiento del pasado. Falta por ver cómo decide Apple encajarlo en su catálogo y qué concesiones finales asume, pero el movimiento encaja cada vez mejor con la evolución del mercado europeo y con la demanda de un MacBook más barato que el Air pero plenamente funcional.