El aterrizaje de Apple en el mercado de los teléfonos plegables ya no parece una simple posibilidad lejana. Distintos análisis de mercado y prepara su primer iPhone con pantalla flexible para la segunda mitad de 2026, en plena madurez de un segmento donde, hasta ahora, mandaban los fabricantes Android.
Este primer modelo estaría claramente orientado a la gama más alta del mercado, con un enfoque en productividad, multitarea y consumo de contenido, dejando a un lado el despliegue puramente estético. Sobre la mesa se habla de precios que podrían ubicarse por encima de los 2.000 dólares, lo que situaría al dispositivo entre los móviles plegables más caros del mundo, también para quienes lo compren en España y en el resto de Europa.
Un iPhone plegable tipo libro para 2026
Las previsiones de firmas como Counterpoint Research sitúan el debut del primer iPhone plegable en la segunda mitad de 2026, con un formato tipo libro (fold) que se abre en horizontal, similar en concepto a los Galaxy Z Fold de Samsung. Este planteamiento responde a la tendencia actual del mercado, donde los modelos tipo libro se han ido imponiendo a los diseños de concha.
Según estas estimaciones, los plegables con formato libro podrían alcanzar cerca del 65% de los envíos globales de teléfonos flexibles en 2026, frente a poco más de la mitad del mercado el año anterior. La apuesta es clara: pantallas más amplias y útiles para trabajar, ver vídeo o usar varias apps a la vez, aunque el precio siga siendo elevado y los dispositivos sigan dirigidos a un público muy concreto.
En este escenario, la llegada de Apple actuaría como un acelerador para la adopción de los plegables, especialmente en regiones como Europa, donde la cuota de usuarios de iPhone es alta y suele reaccionar con fuerza a los grandes cambios de catálogo. No se trataría solo de un modelo más, sino de una nueva categoría dentro del ecosistema iOS.
Los rumores coinciden en que este primer iPhone flexible se presentaría junto a la familia iPhone 18 Pro, reforzando el posicionamiento de Apple en la gama ultra-premium. La compañía confía así en diferenciar su modelo plegable no solo por el hardware, sino también por una integración profunda con sus servicios y el resto de dispositivos.

Pantalla grande, enfoque en productividad y ficha técnica filtrada
Más allá de la ventana de lanzamiento, buena parte de las filtraciones se centran en la configuración de pantalla y hardware de este iPhone plegable. Distintas fuentes de la cadena de suministro asiática hablan de una pantalla interior flexible de alrededor de 7,8 pulgadas, ligeramente más pequeña que la de algunos modelos de Samsung o Google, pero pensada para equilibrar tamaño y comodidad.
Este panel interno se acompañaría de una pantalla externa cercana a las 5,5 pulgadas, pensada para las tareas rápidas del día a día: responder mensajes, consultas rápidas, controles de música o notificaciones. La idea es que el usuario no tenga que abrir el teléfono constantemente para acciones sencillas, reservando la pantalla grande para trabajar, jugar o ver contenido en serio.
A nivel de rendimiento, las filtraciones apuntan a un procesador A20 de próxima generación, acompañado de un módem C2 para conectividad avanzada y una batería más grande, previsiblemente con mejoras en 5G y en eficiencia energética. No faltaría un sistema de cámara doble en la parte trasera, orientado tanto a fotografía como a vídeo profesional, aprovechando el formato plegable para nuevos ángulos y modos de uso.
Uno de los detalles curiosos que se han mencionado es la presencia de Touch ID integrado en el lateral, algo que encajaría bien con un dispositivo que se abre y se cierra y donde la posición del lector de huellas es clave. Este método conviviría con el reconocimiento facial, adaptado al nuevo diseño.
Con este conjunto, Apple trataría de ofrecer una experiencia similar a la de un mini iPad en formato bolsillo, poniendo el foco en la multitarea, en el trabajo en movilidad y en el consumo de vídeo en gran formato sin necesidad de llevar dos dispositivos encima.

Samsung, proveedor clave y rival directo
El lanzamiento del primer iPhone plegable no se entiende sin mirar a Samsung, que juega un doble papel: socio tecnológico y principal competidor. A día de hoy, la compañía coreana es el único proveedor de los paneles OLED plegables que Apple utilizaría en su nuevo dispositivo, algo que le ha llevado a replantearse sus propias previsiones de producción.
Rumores recientes señalan que Samsung estaría preparando un aumento de fabricación de pantallas OLED flexibles ante la expectativa de una fuerte demanda por parte de Apple. Aunque el estreno del iPhone plegable se situaría en 2026, tanto Apple como Samsung prevén que las ventas de este tipo de dispositivos sigan creciendo, al menos, hasta 2027.
Esta confianza llega después de que, con el lanzamiento del Galaxy Z Fold 7, las ventas de plegables de Samsung dieran un salto importante. La compañía llevaba tiempo ajustando a la baja sus expectativas en este segmento, pero la última generación consiguió cambiar la tendencia, hasta el punto de que los modelos Fold superaron por primera vez a los Flip en algunos mercados.
La reacción del público parece clara: cuando el producto ofrece una mejora real respecto a generaciones anteriores, los usuarios responden, incluso en rangos de precio muy altos. Ese mismo efecto es el que Samsung espera ver con la llegada del iPhone plegable de Apple, que podría situarse por encima de los 2.000 dólares y aun así registrar cifras destacadas de ventas.
En paralelo, la firma coreana prepara su Galaxy Z Fold 8 y ha introducido nuevos formatos como el Galaxy Z TriFold, que llegó a agotarse en cuestión de minutos. Ese éxito sirve como termómetro del interés que todavía despiertan las propuestas más arriesgadas dentro del segmento plegable.
Impacto en el mercado europeo y batalla por la gama premium
La entrada de Apple en los plegables llega en un momento en el que la compañía ya se ha consolidado como líder mundial en el mercado de smartphones por valor, con una cuota cercana al 20% y un crecimiento anual en torno al 10%, ligeramente por delante de Samsung. Europa, y especialmente países como España, Francia, Alemania o Italia, son plazas clave donde la presencia de iPhone en la gama alta es muy sólida.
En este contexto, el iPhone plegable no sería solo un añadido al catálogo, sino un nuevo frente de batalla en la gama ultra-premium, donde el precio medio de venta es significativamente más alto. Cada unidad vendida tiene un peso importante en ingresos y márgenes, lo que explica el interés de los fabricantes por dominar esta categoría, aunque de momento siga siendo minoritaria en volumen.
Para el mercado europeo, acostumbrado ya a ver plegables de Samsung, Motorola o Google, la llegada de un modelo con iOS puede suponer un punto de inflexión en la percepción de la categoría. Muchos usuarios que hasta ahora veían los plegables como algo experimental podrían empezar a considerarlos una opción real de compra cuando haya una alternativa integrada en el ecosistema Apple.
Los analistas no descartan que, pese a llegar más tarde, Apple pueda capturar una parte muy relevante del valor del segmento en su primer año en este terreno, apoyándose en su base de usuarios fieles y en la integración con servicios como iCloud, Apple Music o Apple TV+.
Al mismo tiempo, fabricantes Android seguirán reforzando sus propuestas para no ceder terreno. La propia Samsung trabaja en variantes con formatos más anchos, como el llamado “Wide Fold”, que se acercarían a las dimensiones que se atribuyen al supuesto iPhone plegable.
Un posible segundo paso: el iPhone plegable tipo concha
Mientras ultima los detalles de su primer dispositivo tipo libro, Apple también estaría estudiando un segundo formato de iPhone plegable con diseño de concha, similar a lo que hoy representan terminales como el Galaxy Z Flip o el Motorola Razr. Este modelo no formaría parte del lanzamiento inicial, sino de una posible fase posterior dentro de la estrategia de la compañía.
La idea detrás de este diseño es recuperar el concepto de un teléfono compacto que se dobla en vertical, pensado para ocupar la mitad de espacio en el bolsillo cuando está cerrado, pero ofreciendo una pantalla completa al desplegarse. Frente al modelo tipo libro, más centrado en productividad, este enfoque priorizaría movilidad, estilo y comodidad.
Por ahora, todo apunta a que se trata de prototipos en fase de pruebas internas, en los que Apple evalúa durabilidad del mecanismo, resistencia del panel flexible, costes de fabricación y posibles precios finales. No hay garantías de que llegue a producción masiva, pero el simple hecho de que exista sobre la mesa refleja que la compañía no piensa en el plegable como un producto único, sino como una familia potencial.
Si finalmente se lanzara un iPhone tipo concha, se colocaría previsiblemente en una posición distinta al modelo libro, posiblemente con un precio algo más contenido y un enfoque menos profesional, más orientado a usuarios que buscan un móvil llamativo y fácil de llevar.
En cualquier caso, todas estas piezas encajan en una misma lectura: Apple ve el teléfono plegable como una evolución estructural de su catálogo, no como un experimento puntual. De confirmarse los plazos, 2026 podría marcar el inicio de una etapa en la que la gama más alta del iPhone cambie de formato y empuje de nuevo al resto del sector a mover ficha.
Con todo lo que se ha filtrado hasta ahora, el panorama que se dibuja para 2026 es el de un mercado de plegables mucho más maduro, en el que Apple entraría con un modelo tipo libro de gama altísima, apoyándose en paneles de Samsung, apostando por una pantalla interior cercana a las 7,8 pulgadas, precios por encima de los 2.000 dólares y una estrategia que no se queda en un único dispositivo, sino que abre la puerta a futuros formatos como el iPhone tipo concha, con un impacto especial en la gama premium de Europa y, cómo no, en el bolsillo de quienes decidan dar el salto.