Aunque el crecimiento del sector ha sido bastante discreto, con una subida de apenas un 2% en la base global de smartphones activos, la compañía de Cupertino no solo ha mantenido su peso, sino que ha sido la que más ha ampliado su base de usuarios. De hecho, Apple añadió más dispositivos nuevos a su parque activo que los siguientes siete fabricantes juntos, algo que pocas marcas pueden decir hoy en día.
Uno de cada cuatro móviles activos es un iPhone
Según las estimaciones de Counterpoint, en el mundo hay actualmente unos 7.420 millones de smartphones activos. De ese total, alrededor del 25% corresponden a iPhone, lo que supone cerca de 1.855 millones de dispositivos Apple en uso al cierre de 2025. Es decir, aproximadamente .

Este dato tiene una lectura clave: no se trata solo de ventas puntuales, sino de base instalada de smartphones activos, un indicador que mide la competitividad real a largo plazo. Ahí entran en juego factores como la duración de los dispositivos, la fidelidad al ecosistema y la tasa de retención de usuarios, más allá del número de terminales nuevos que salen cada año al mercado.
Los analistas subrayan que este liderazgo tiene mucho que ver con la fidelidad al ecosistema de Apple. Quien acumula años de fotos, documentos, notas y copias de seguridad en iCloud, o usa a diario un Apple Watch, un iPad o un Mac, lo tiene bastante más complicado para cambiar de plataforma. El resultado es un parque de iPhone que se mantiene activo durante muchos años, incluso cuando el usuario deja de estrenar modelos cada temporada.
A esta ecuación se suma la importancia del soporte de software prolongado y el alto valor de reventa. Los iPhone suelen recibir actualizaciones durante más tiempo que buena parte de sus rivales Android, lo que permite que el mismo dispositivo pase por varias manos sin quedarse obsoleto tan rápido. Esa “segunda vida” de los teléfonos contribuye a que la base instalada siga creciendo aunque el mercado global se estanque.
Apple y Samsung, un duopolio en la parte alta del mercado
En este contexto, Samsung es el otro gran actor del tablero. La firma surcoreana se sitúa en segunda posición con aproximadamente un 20% de la base activa global, lo que la deja cerca de Apple en volumen, aunque algo por detrás. Juntas, Apple y Samsung suman el 44% de todos los smartphones activos en el mundo, prácticamente uno de cada dos teléfonos en uso.
Ambas compañías son, además, las únicas que han superado la barrera de los 1.000 millones de dispositivos activos. Esto las coloca en una liga propia, con una presencia masiva tanto en mercados maduros (como Europa occidental, Estados Unidos o Corea del Sur) como en países emergentes donde los ciclos de renovación son más largos.
Los expertos de Counterpoint señalan que este dominio no es casual, sino fruto de una estrategia basada en terminales duraderos, ecosistemas sólidos y soporte de software ampliado. En el caso de Apple, el enfoque se centra en un catálogo eminentemente premium, mientras que Samsung combina gamas de entrada, media y alta para abarcar prácticamente todos los rangos de precio.
En mercados como España o el resto de Europa, este reparto se deja notar en el día a día. Es habitual encontrar a Apple dominando con claridad los segmentos de precio más altos, mientras que Samsung refuerza su presencia en gamas intermedias con sus familias Galaxy A y M, además de los Galaxy S y los plegables en la parte más cara del escaparate.
Según los analistas, otro punto clave es la capacidad de ambas marcas para retener usuarios en sus ecosistemas. Tanto iOS como la capa de servicios de Samsung (con su propia nube, tienda de apps y dispositivos conectados) hacen que, una vez dentro, muchos usuarios prefieran seguir renovando dentro de la misma familia antes que dar el salto a otra marca.
Un mercado maduro y ciclos de renovación cada vez más largos
Más allá de los nombres propios, el informe de Counterpoint dibuja un escenario claro: el mercado de smartphones está prácticamente maduro. La base total de teléfonos activos creció solo un 2% interanual, una cifra modesta para un sector tecnológico, y los ciclos de renovación se han alargado hasta rozar los cuatro años de uso medio.
En Europa y España esta tendencia se percibe con claridad. Hace unos años era relativamente habitual cambiar de móvil cada uno o dos años; ahora, muchos consumidores optan por estirar más sus dispositivos, ya sea por motivos económicos, por saturación del mercado o por un mayor interés en la sostenibilidad y la reducción de residuos electrónicos.
El auge del mercado de segunda mano y de los dispositivos reacondicionados también influye directamente en la base instalada. Smartphones que antes se quedaban en un cajón pasan ahora a un nuevo propietario, manteniéndose activos durante más tiempo. Esto beneficia especialmente a marcas con buena reputación en durabilidad y valor de reventa, como el propio iPhone.
El informe recalca que la fidelidad de los usuarios se apoya en lo que denomina “estructuras duraderas”: hardware robusto, actualizaciones de software que se extienden durante años, ecosistemas integrados de dispositivos y servicios, y un alto valor residual cuando el usuario decide vender o entregar su móvil. Todo ello contribuye a alargar la vida útil de los equipos y, por tanto, a ensanchar la base activa sin necesidad de crecimientos espectaculares en ventas anuales.
En este entorno más plano, la capacidad de marcas como Apple para sumar más usuarios netos que sus siete principales competidores combinados se interpreta como una prueba de fortaleza. No solo logra retener a buena parte de quienes ya usan un iPhone, sino que además consigue atraer a nuevos usuarios desde Android o desde gamas de entrada hacia segmentos superiores.
El papel de Xiaomi, OPPO, vivo, Honor y el resto del TOP 8
Aunque la conversación suele girar en torno a Apple y Samsung, el estudio de Counterpoint destaca la consolidación de otras marcas en el TOP 8 mundial por número de smartphones activos. Todas ellas superan los 200 millones de dispositivos en uso y, en conjunto, concentran más del 80% de la base instalada global.
Xiaomi, OPPO (junto con OnePlus) y vivo han logrado hacerse un hueco importante especialmente en mercados donde la relación calidad-precio es decisiva. Xiaomi representa ya algo más del 10% de la base instalada mundial, mientras que OPPO y vivo se sitúan cerca de ese listón, combinando modelos asequibles con apuestas en la gama alta.
Estas compañías están reforzando sus posiciones a través de ecosistemas propios y funciones competitivas, como capas de personalización avanzadas, servicios en la nube, wearables y dispositivos conectados. Aunque todavía están lejos de los niveles de fidelidad que muestran los usuarios de Apple, han ido ganando peso en regiones clave de Europa, Asia y Latinoamérica.
Un caso llamativo es el de Honor, que se ha incorporado recientemente al club de marcas con más de 200 millones de smartphones activos. Tras su separación de Huawei, la firma ha ido reconstruyendo su catálogo y presencia internacional, hasta colarse en este grupo de grandes actores.
Por detrás aparecen fabricantes como Motorola y realme, que se acercan también a esa barrera de los 200 millones de terminales en uso. Su presencia suele ser más notoria en segmentos de entrada y gama media, con especial fuerza en algunas regiones de Europa del Este, América Latina y ciertos mercados asiáticos donde el precio es un factor determinante.
Un segmento premium casi blindado para Apple y Samsung
Donde la brecha se hace más evidente es en la gama alta de smartphones, especialmente en los dispositivos cuyo precio supera los 600 dólares (en términos mayoristas). Según los datos recogidos por Counterpoint, el resto de fabricantes apenas consigue cuotas de un solo dígito en este segmento, muy por detrás de Apple y Samsung.
Este dominio tiene que ver con la fuerza de marca y la importancia del ecosistema. A la hora de comprar un móvil caro, muchos usuarios tienden a apostar por nombres consolidados y por sistemas en los que ya confían. En el lado de Apple, los modelos más avanzados de la gama iPhone siguen siendo la puerta de entrada a servicios y dispositivos complementarios (relojes, tablets, ordenadores, auriculares) que funcionan como una red difícil de abandonar.
En el caso de Samsung, sus familias Galaxy S y sus modelos plegables compiten directamente en ese terreno, apoyándose en una oferta muy amplia de hardware y en su presencia histórica en el mercado Android. Aun así, varios informes señalan que la fidelidad media de sus usuarios suele ser algo menor que la de los propietarios de iPhone, lo que se traduce en un reparto algo más fragmentado cuando se miran otras marcas Android.
El informe también apunta a que la durabilidad y el soporte de software son elementos críticos para justificar los precios de la gama alta. En este aspecto, Apple mantiene una ventaja percibida en la actualización de sus dispositivos durante muchos años, mientras que algunos fabricantes Android todavía presentan políticas de soporte más cortas en determinados modelos.
En Europa, donde el ticket medio de compra es más elevado que en otras regiones, este reparto se acentúa. Buena parte de los móviles de más de 800 euros que se venden en países como España, Alemania o Francia pertenecen precisamente a Apple o a Samsung, con una presencia aún reducida de otros competidores en esa franja.
El panorama que dibujan todas estas cifras es el de un mercado cada vez más concentrado en pocas manos, muy apoyado en la fidelidad y en los servicios. Que casi uno de cada cuatro smartphones activos sea un iPhone, y que casi la mitad del parque mundial lleve el logo de Apple o Samsung, refleja hasta qué punto la batalla ya no se libra solo en especificaciones técnicas o en precios puntuales, sino en mantener al usuario dentro de un ecosistema durante muchos años.