Análisis del HomePod Mini: chiquito pero matón

Apple ha lanzado el esperado HomePod mini, una versión reducida del HomePod original que sorprende por sus prestaciones y por una calidad de sonido impropia de un altavoz de su tamaño y precio. Lo probamos y te lo contamos.

Solucionando el problema del HomePod

Lanzado hace ya casi tres años, el HomePod es un altavoz que desde el inicio ha sido admirado por su calidad sonora, pero también criticado por su precio. A España llegó casi un año después por 349€, precio que después se redujo a 329€, lo que lo situaba en la gama alta de altavoces. No era inmerecida esta clasificación, porque su calidad de sonido así lo certificaba, pero su precio lo dejaba fuera de mercado para mucho usuarios, y por lo tanto dejaba fuera a Apple dentro del mundo de los altavoces inteligentes al no disponer de ninguna otra alternativa. Gran sonido, central para HomeKit, asistente virtual integrado, con todas las ventajas e inconvenientes de Siri, integración perfecta en el ecosistema de Apple… pero a un precio elevado.

Ha pasado mucho tiempo, Siri se ha visto mejorado y Apple ha abierto el HomePod a aplicaciones y servicios de terceros, lo cual ha hecho que el HomePod sea un dispositivo más atractivo, pero se veía absolutamente necesaria otra alternativa más asequible, y por eso después de muchos meses de rumores Apple ha lanzado su HomePod mini. Este pequeño altavoz soluciona todos esos problemas del HomePod original, porque manteniendo íntegramente todas las funciones del HomePod ve reducido su precio hasta los 99€, y aunque la diferencia en sonido es evidente (y lógica), su calidad es superior a la de otros altavoces similares en tamaño y precio.

Diseño y especificaciones

Apple ha cambiado la forma, pero mantiene su esencia. El HomePod mini es una pequeña esfera achatada por los polos, recubierta de la misma malla de tela que su hermano mayor. Ena la parte superior tenemos la superficie táctil que sirve de control físico, con los LEDs luminosos que nos indican los diferentes estados (reproducción, llamada, Siri, etc). En su interior hay un único traductor de rango completo con dos radiadores pasivos, muy diferente del HomePod original, además de cuatro micrófonos para captar nuestra voz. Un procesador S5 (el mismo que el del Apple Watch Series 5) se encarga de analizar el sonido 180 veces por segundo para ofrecernos siempre el mejor sonido posible.

Su conectividad es WiFi (2,4 y 5GHz), y aunque tiene Bluetooth 5.0 no se puede utilizar para enviar sonido, pero casi nadie se acuerda ya de esto, algo muy criticado en el modelo original. La calidad de sonido y las posibilidades que ofrece el WiFi y el protocolo AirPlay 2 de Apple están a años luz de lo que podemos hacer mediante Bluetooth, y si alguna vez quisiéramos usar el HomePod sin internet, podemos hacerlo sin problemas. Además incluye un chip U1 que después desvelaremos para lo que sirve, y es compatible con Thread, un nuevo protocolo que mejorará la conexión de los dispositivos domóticos que tengamos en casa.

Escuchando música

La esencia de un altavoz es la música, aunque con los altavoces inteligentes esta función pueda parecer cada vez más residual. Desde el momento en el que terminas la configuración del HomePod, que te lleva apenas un par de minutos, ya puedas empezar a disfrutar de tu música. Mucho más sencillo si tienes Apple Music, por supuesto, porque no necesitarás de tu iPhone para nada. A Siri le podrás pedir que te reproduzca tus álbumes favoritos, listas de reproducción, o emisoras personalizadas basadas en tus artistas preferidos. Si utilizas algo otro servicio de música en streaming, la buena noticia es que Apple ya ha abierto el HomePod para que se puedan integrar, aunque todo eso dependerá de que los servicios quieran hacerlo. Seguro que estás pensando en Spotify, que lleva meses llorando por las esquinas por no poder integrarse en el HomePod, por lo que es de esperar que no tarde en ser compatible.

Si quieres escuchar música de un servicio que no sea compatible, puedes hacerlo sin el más mínimo problema, pero deberás hacerlo desde tu iPhone, iPad o Mac y enviar la música mediante AirPlay. No es un grave problema, pero se pierde esa magia de integración que sí tiene Apple Music. AirPlay 2 además te permite utilizar altavoces de diferentes habitaciones de forma simultánea (multiroom), controlándolos todos como si fueran uno solo, con la música perfectamente sincronizada, o incluso enviando diferentes audios a cada uno de ellos. También existe la posibilidad de combinar dos HomePod mini para crear un par estéreo, mejorando mucho la experiencia auditiva. Lo que no puedes es combinar un HomePod mini con un HomePod, obvio. Además ahora el Apple TV te permite definir la salida de audio al HomePod, lo que sumado a la compatibilidad con Dolby Atmos puede convertir a tus dos HomePod mini en una excelente solución al sonido de tu televisión, por menos de 200€.

Apple ha mejorado una función que incorporó hace poco al HomePod original: la transferencia de audio desde el iPhone. Acercando el iPhone a la parte superior del HomePod el audio que estés escuchando en tu smartphone se pasará al altavoz, sin tener que hacer nada. Así es en teoría, y cuando funciona es magia, pero en la práctica falla con relativa frecuencia. El HomePod mini incluye un chip U1, al igual que el iPhone 11 y posteriores modelos. Gracias a esto la transferencia por fin es una realidad en el 99,99% de las veces, sólo hay que acercar la parte superior del iPhone a la parte superior del HomePod mini, y el audio irá del iPhone al HomePod o viceversa en un instante.

HomeKit en el HomePod mini

Una de las funciones del HomePod que nada tiene que ver con la música es ser una central de accesorios para HomeKit. Así ocurre con el HomePod mini también, de hecho es la central de accesorios más barata que se puede comprar ahora mismo, y curiosamente es además la mejor central que puedes comprar en este momento. Apple ha añadido compatibilidad con el protocolo Thread para mejorar la conectividad de los accesorios HomeKit, para que te puedas olvidar de los puentes y repetidores para solucionar los problemas de cobertura.

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El control de HomeKit mediante el HomePod es el gran punto fuerte de Siri. El proceso de configuración de Apple es imbatible por la competencia, como lo es el hecho de que compres la marca que compres, si tiene certificación HomeKit va a funcionar sí o sí, y de la misma forma que cualquier otra marca, algo que (para mí) es el gran problema de Amazon y Alexa. Aquí no hay skills, aquí no tienes que esperar a que el desarrollador quiera lanzar la versión en español, no hay sorpresas. Si un producto tiene el sello «HomeKit», va a funcionar sin más. Y Siri en el control de tu domótica cumple a la perfección. Podemos discutir sobre cuál es el asistente más avanzado, el que cuenta los mejores chistes o con el que echas las mejores partidas al mus, pero cuando se habla de domótica… no hay color.

Asistente virtual

Siri además tiene funciones de asistente, y aquí también cumple bien con su trabajo, si tienes un iPhone, claro. Usar los servicios de Apple hace que automáticamente Siri tenga acceso a tu calendario, notas, recordatorios, contactos, etc. Podrás realizar llamadas, contestarlas, enviar mensajes, conocer el estado del tiempo, programar tu ruta al trabajo, crear tu lista de la compra… Todas estas son tareas que al principio no aprovechas en el HomePod, hasta que un día te da por probarlas y percibes la comodidad que supone usar a Siri para ello. Sí, hay que admitir que si nos salimos de estas tareas que he mencionado, Siri va por detrás de la competencia: no puedes encargar una pizza, ni comprar las entradas del cine, tampoco puedes pedir tu perfume favorito en Amazon, ni jugar al Trivial Pursuit. Si estas tareas para ti son esenciales, busca fuera de Apple, porque aquí no las vas a encontrar. Pero después de casi 3 años usando un HomePod, y más de dos con varios Amazon Echo en casa (cada vez menos), mi frustración con Alexa es mucho mayor que con Siri, cuestión de hábitos.

Calidad de sonido sorprendente

Llega el momento de hablar del sonido del HomePod mini, su gran punto fuerte. Si no tienes un altavoz como el HomePod o similar en casa, vas a alucinar con el sonido. Si ya tienes un HomePod y estás acostumbrado a su calidad, pues obviamente la sorpresa va a ser menos, pero también la habrá. Para lo pequeño que es su calidad de sonido es excelente. No es comparable con el HomePod, ni de cerca, pero por potencia, por matices, por bajos… este HomePod mini no te va a defraudar. Incluso con el volumen al 100%, que la propia Siri te desaconseja cuando lo pides, no hay distorsiones, «no peta» como diría mi hijo. Por supuesto a ese volumen no vas a poder aguantar, ni tu vecino. La potencia de este altavoz es enorme, los bajos importantes y aunque no notas esa «abundancia de matices» del HomePod, sí que consigues diferenciar bien las voces, los instrumentos… aunque nunca debemos perder de vista su tamaño y sus evidentes limitaciones.

Una gran apuesta de Apple

La misma Apple que te retira el cargador de un iPhone de más de 1000€ es capaz de lanzar un altavoz de esta calidad por sólo 99€, e incluir el cargador en la caja. Son las clásicas contradicciones a las que esta compañía nos tiene acostumbrados, y que demuestran que la apuesta que ha hecho con este HomePod mini es enorme, convirtiéndolo en uno de los productos con mejor relación calidad-precio de todo el catálogo de la compañía, incluso del mercado podríamos llegar a decir. Si eres usuario de iPhone, si quieres empezar con la domótica, o si simplemente te gusta la calidad de sonido en un altavoz, este HomePod mini es muy difícil de resistir.


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